¿Por amor o por presión social?

¿Lo haces por presión o por amor?

¿Realmente eres o serás feliz haciéndolo de la manera que lo haces? Son preguntas muy importantes que debemos hacernos a la hora de empezar un proyecto, un trabajo o incluso antes de empezar una relación. Ser sabio y tomar decisiones por lo que ¡TÚ QUIERES! es la actitud que debemos tomar y no por complacer el estereotipo de otras personas.

Se nos va la vida tratando de encajar y complacer, tratando de ser aceptados que no nos damos cuenta que después de esta vida en la tierra no hay otra y que sí no es ahora ¿Cuándo? que tan poco nos amamos como para no darnos el tiempo de escucharnos y tenernos fe, dejamos de creer en nuestros sueños por otros, y esos otros dejan de vivir lo que quieren por otros, y así se nos fue la única oportunidad de ser lo que queríamos.

Que el fracaso te dé más miedo que las burlas de los demás.

¿DE VERDAD LO NECESITAS?

La palabra verdad, una palabra que solemos usar mucho pero ¿Realmente la decimos de todo corazón? ¿Hay en ella cuando la pronunciamos la certificación al 100%?

En este caso quiero compartirles mi experiencia con el ayuno intermitente, para que logren entender un poco a que me refiero cuando digo “NO hay verdad absoluta de lo que tu cuerpo necesita”

Yo soy una persona que ama comer, usted me quiere ver feliz deme comida, pero en la búsqueda de acelerar todo mi proceso me encontré con lo que muchos tal vez ya conocen “ayuno intermitente” y los que no pues es básicamente dejar de comer por unas horas determinadas y comer en otras. Antes de hacerlo claramente investigue y leí mucho sobre el tema, incluso artículos de profesionales en nutrición que si están a favor de este método, muchos otros profesionales no lo recomiendan o no están del todo seguros si esto realmente funciona para ese objetivo, pero como todo siempre hay sus “No” y sus “Si” incluso bajé aplicaciones para controlar las horas y poder hacerlo de la mejor manera, en fin… Estaba decidida hacerlo.
Mientras iban pasando los días de haber comenzado mis horarios de comida sentía beneficios pero había un algo muy grande y es que yo me sentía mucho más amargada, no estaba contenta con los cambios de humor por los que estaba pasando, veía el reloj a cada momento por tener que esperar una hora para comer, se me hizo muy difícil cambiar un hábito de 10 años de por ejemplo desayunar todos los días a las 8 am a tener que comer a las 10 am o 11 am, ustedes dirán “ pero si no es mucha la diferencia”, pero créanme para mí estado emocional si lo era.
Después de intentar por mucho tiempo decidí o realmente entendí que no es para mí esta manera de alimentarme, no les niego que me ayudo un poco con el tema de la ansiedad, sobre eso de comer cada 5 minutos pero ¿realmente estaba dispuesta a sacrificar mi estado emocional?, ¿cambiar mi carácter a mal humor por causa de la comida? ¿Por causa de querer alcanzar todo más rápido? Cuando realmente lo que yo necesito (científicamente comprobado ) es una déficit calórico y ya, tome el tiempo que tome es lo que necesito para lograr lo que quiero, lo demás que haga está de sobra, y este me llevo a pensar en que si tú no te sientes bien con el método, con la dieta, con el cardio, el ayuna (porque dicen que es mejor) o con muchos otras maneras de querer acelerar todo, no lo uses, no lo hagas sólo por moda o por conseguir tu objetivo más rápido, tenemos que entender que no todos los cuerpos son iguales, que funcionamos, pensamos y sentimos de maneras diferentes. Y no me mal interpreten, no estoy a favor o en contra de este método, o de otros, estoy en contra de lo que hacemos por obligación y no por amor.

La verdad absoluta de lo que tu cuerpo necesita es que lo escuches, que no lo dejes a un lado y que entiendas que solo tú sabes lo que realmente necesitas. No nos dejemos llevar por el testimonio de terceros solamente. Consultemos, investiguemos y por último lo intentamos y si te sientes bien de esa manera ¡SIGUE! que no te sientes bien haciéndolo así ¡CÁMBIALO!, pero nunca castigues a tu cuerpo.

La estabilidad de tus emociones determina la constancia de tus metas.